¿Seremos infelices para siempre?
En uno de los números de la revista The Sunday Times Maganize (algo así como la revista el Domingo de El Mercurio pero que sale con el Times), me encontré con un artículo que me llamo la atención por la frivolidad aparente del encabezado, “Puedes ser usted Feliz?”. Un poco por el tema y otro poco por la curiosidad que el título me genero, me decidí a leer el articulo que terminó dándome algunas interesantes sorpresas.
El corte era bien científico y poco filosófico pero dentro de las ciencias aludidas lo más interesante era los aportes de Psicólogos y Neuropsiquiatras, de cuales rescaté algunas ideas que me hicieron sentido y otras que son exquisitos caramelos para degustar en una buena discusión. Lo primero es la teoría del psiquiatra Dr. Martin Salinger eminencia internacional por ser el creador de uno de los modelos de Depresión usados actualmente y por el desarrollo de sus terapias “cognitivas. Salinger postula que nuestro cerebro esta preparado para resolver problemas no para sentir “placer o felicidad”. Según sus palabras nuestro cerebro evolucionó en medio de la última Glaciación (entre 1 millon a 10.000 años atrás), donde la sobre vivencia era muy difícil por lo cual se adapto a detectar lo que estaba mal y solucionarlo. En este contexto el placer fue reservado sólo a actividades que aseguraban la sobre vivencia del individuo o de la especie como lo son el comer y el sexo. Según esto nosotros nos encontramos viviendo con un cerebro que no esta preparado para sentir felicidad sólo para enfrentar problemas (será por eso si no tenemos problemas los inventamos?). Su teoría se apoya en el trabajo realizado por el Dr. Richard Davidson que a través de la medición de actividad cerebrar vio que las personas al sentir placer, se activa una zona del cerebro (corteza del lóbulo frontal izquierdo), que es de muy reciente desarrollo en la evolución del cerebro humano.
Por otro lado, dentro del análisis de la “infelicidad” del ser humano aparece otro punto de vista relacionado al comportamiento “hedonista” (desear y tener). Según el mismo Dr. Davidson, nuestro cerebro esta diseñado para desear y nunca sentirse satisfecho con el tener, esto es evolutivamente muy conveniente, ya que produciría la conducta de constante mejoramiento de las acciones para tener más, sin embargo también produciría una conducta de dominio. La razón estaría en que en el cerebro los centros del “deseo” y de la “saciedad” se encuentran en zonas totalmente diferentes e involucran mecanismos de activación (neurotrasmisores) totalmente diferentes lo que haría neurologicamente improbable que la vía de activación de uno funcionara para el otro.
Mientras leía toda esta contundente evidencia científica respecto a lo miserable que estamos condenados a ser, mi “ser” pesimista se sintió paradójicamente “feliz” de comprobar el sentido del Nihilismo de Rimbaum o del existencialismo de Sartre que siempre quise abrazar como ideas. Pero antes de terminar la lectura, había una sorpresa guardada que me mostraría que no todo era tan negro, pues los mismos autores tenían bajo la manga una luz de esperanza dentro del mismo paradigma. Éste termina declarando que toda la evidencia que la biología entrega son una lección sobre lo fundamental que son las emociones negativas para el ser humado y que estas no son posibles de erradicar. Al mismo tiempo nos muestra la trampa que la naturaleza nos hizo al generarnos un cerebro diseñado para desear pero nunca sentirse “feliz” con los logros. En este escenario Donde esta la Esperanza?, Esta en ideas como la del Dr. Salinger sobre “El poder de los pensamientos positivos”. Salinger esta convencido que uno se puede entrenar para sentirse feliz, por lo cual diseñó una terapia que refuerza las emociones positivas rescatadas desde el pasado. La comprobación de que una conducta puede desencadenar el sentimiento de felicidad, lo vio claramente el Dr. Davidson en los monjes Budistas, ya que según sus mediciones, estos monjes son las personas que aparecen con mayor actividad en la corteza del lóbulo frontal, la explicación posible es su filosofía frente a la vida y la meditación. Luego de esta contundente información respecto a la posibilidad o no de ser felices, aún la pregunta me seguía rondando, ¿Podremos ser realmente felices?......Algunas raras veces me entrego con confianza a la idea que si, generalmente durante la última hora se sueño de un domingo por la mañana, otras caigo fácilmente en el pesimismo extremo, muchas veces leyendo noticias internacionales. Pero finalmente algo de sentido me hizo todo este derroche de intelecto que leí. Muchas veces no esta mal “pretender”, quizás de esa manera podemos engañar a nuestro cerebro y superar la trampa evolutiva, después de todo “No hay mejor mentiroso que el q
En uno de los números de la revista The Sunday Times Maganize (algo así como la revista el Domingo de El Mercurio pero que sale con el Times), me encontré con un artículo que me llamo la atención por la frivolidad aparente del encabezado, “Puedes ser usted Feliz?”. Un poco por el tema y otro poco por la curiosidad que el título me genero, me decidí a leer el articulo que terminó dándome algunas interesantes sorpresas.
El corte era bien científico y poco filosófico pero dentro de las ciencias aludidas lo más interesante era los aportes de Psicólogos y Neuropsiquiatras, de cuales rescaté algunas ideas que me hicieron sentido y otras que son exquisitos caramelos para degustar en una buena discusión. Lo primero es la teoría del psiquiatra Dr. Martin Salinger eminencia internacional por ser el creador de uno de los modelos de Depresión usados actualmente y por el desarrollo de sus terapias “cognitivas. Salinger postula que nuestro cerebro esta preparado para resolver problemas no para sentir “placer o felicidad”. Según sus palabras nuestro cerebro evolucionó en medio de la última Glaciación (entre 1 millon a 10.000 años atrás), donde la sobre vivencia era muy difícil por lo cual se adapto a detectar lo que estaba mal y solucionarlo. En este contexto el placer fue reservado sólo a actividades que aseguraban la sobre vivencia del individuo o de la especie como lo son el comer y el sexo. Según esto nosotros nos encontramos viviendo con un cerebro que no esta preparado para sentir felicidad sólo para enfrentar problemas (será por eso si no tenemos problemas los inventamos?). Su teoría se apoya en el trabajo realizado por el Dr. Richard Davidson que a través de la medición de actividad cerebrar vio que las personas al sentir placer, se activa una zona del cerebro (corteza del lóbulo frontal izquierdo), que es de muy reciente desarrollo en la evolución del cerebro humano.
Por otro lado, dentro del análisis de la “infelicidad” del ser humano aparece otro punto de vista relacionado al comportamiento “hedonista” (desear y tener). Según el mismo Dr. Davidson, nuestro cerebro esta diseñado para desear y nunca sentirse satisfecho con el tener, esto es evolutivamente muy conveniente, ya que produciría la conducta de constante mejoramiento de las acciones para tener más, sin embargo también produciría una conducta de dominio. La razón estaría en que en el cerebro los centros del “deseo” y de la “saciedad” se encuentran en zonas totalmente diferentes e involucran mecanismos de activación (neurotrasmisores) totalmente diferentes lo que haría neurologicamente improbable que la vía de activación de uno funcionara para el otro.
Mientras leía toda esta contundente evidencia científica respecto a lo miserable que estamos condenados a ser, mi “ser” pesimista se sintió paradójicamente “feliz” de comprobar el sentido del Nihilismo de Rimbaum o del existencialismo de Sartre que siempre quise abrazar como ideas. Pero antes de terminar la lectura, había una sorpresa guardada que me mostraría que no todo era tan negro, pues los mismos autores tenían bajo la manga una luz de esperanza dentro del mismo paradigma. Éste termina declarando que toda la evidencia que la biología entrega son una lección sobre lo fundamental que son las emociones negativas para el ser humado y que estas no son posibles de erradicar. Al mismo tiempo nos muestra la trampa que la naturaleza nos hizo al generarnos un cerebro diseñado para desear pero nunca sentirse “feliz” con los logros. En este escenario Donde esta la Esperanza?, Esta en ideas como la del Dr. Salinger sobre “El poder de los pensamientos positivos”. Salinger esta convencido que uno se puede entrenar para sentirse feliz, por lo cual diseñó una terapia que refuerza las emociones positivas rescatadas desde el pasado. La comprobación de que una conducta puede desencadenar el sentimiento de felicidad, lo vio claramente el Dr. Davidson en los monjes Budistas, ya que según sus mediciones, estos monjes son las personas que aparecen con mayor actividad en la corteza del lóbulo frontal, la explicación posible es su filosofía frente a la vida y la meditación. Luego de esta contundente información respecto a la posibilidad o no de ser felices, aún la pregunta me seguía rondando, ¿Podremos ser realmente felices?......Algunas raras veces me entrego con confianza a la idea que si, generalmente durante la última hora se sueño de un domingo por la mañana, otras caigo fácilmente en el pesimismo extremo, muchas veces leyendo noticias internacionales. Pero finalmente algo de sentido me hizo todo este derroche de intelecto que leí. Muchas veces no esta mal “pretender”, quizás de esa manera podemos engañar a nuestro cerebro y superar la trampa evolutiva, después de todo “No hay mejor mentiroso que el q

7 Comments:
Acerca de la felicidad?, de eso escriben ahora los científicos?, que inusitado para ese cerebro ajeno a las experiencias más trascendentales de la existencia. No creo posible saber de la felicidad desde ese paradigma, no lo creo posible tan sólo por la básica premisa de que la felicidad no es cuantificable ni aún menos replicable.
Tal vez podríamos conocerla a través de esos parafraseos metabólicos acerca de la cantidad de endorfina y adrenalina que llegan a circular por nuestros fluidos en determinado momento, incluso a través de la teoría conductista que nos indica la posibilidad de aprender y “entrenarnos” para ser “felices”, así como inesperadamente nos vamos entrenando para ser infelices según la “desesperanza aprendida” la tan bullada teoría de Seligman. Pero la “felicidad” como estado, como instante, es posible de medir?. Que hace que una mañana de domingo a una hora de levantarte percibas en el cuerpo una profunda e inespecifica sensación de ….¿felicidad?, es acaso lo mismo que sientes cuando alguien te ofrece su compañía una tarde de soledad?…..o se parece en algo al vértigo impulsivo y frágil de cuando haces el amor?...Sólo nos falta entonces lo básico para comenzar una teoría, operacionalizar el concepto. ¿qué es la felicidad?, es acaso la euforia, el éxtasis, el placer, la plenitud del éxito, la ausencia de frustraciones, la risa, la sonrisa, la piel que se eriza, la descarga masiva de adrenalina, el brote generoso de ideas, la ausencia de dolor, la ausencia de incertidumbres, la tan requerida sensación de nuestra cultura?...o es acaso la calma, la quietud, la contemplación, el cuerpo en pausa, la mente en blanco, la indescriptible sensación de “paz”, la plenitud de “tenerme” y no de “tener”, el “nirvana”, la tan requerida sensación de los budistas y otros?...Yo al menos aún no lo sé, y afortunadamente no necesito saberlo.
¿Podemos ser felices?, efectivamente no parece un paper científico, y no pretendo por lo tanto reflexionar más acerca de aquello. Filosofía pura? Tampoco quiero darle mas vueltas al catastrófico Kierkegard, ni a Nietzsche ni a Sartre. Ni siquiera a las tormentosas sonatas de amor irresoluto de Gustavo Adolfo. Para saber de dolor me bastan los noticiarios del crepúsculo. Creo que no es posible conocer más del sufrimiento que con el rostro entumecido y pálido de un niño bajo la sombra de su madre muerta. No hay teoría alguna que pueda explicar lo que hace que el rostro logre exteriorizar lo que sucede en ese instante en los neurotransmisores.
De la felicidad? También se sabe a juzgar por una simple mirada.
Si estamos condenados o no biológicamente a ser incapaces de “sentirse muy bien”, (como a falta de operacionalización aún, llamaré a esto) hay mucha gente que estará interesada de pasar sus días en resolver el “problema”, como tanto gusta llamar a esas pequeñas grandes cosas que resultan difíciles de alcanzar. Lo que es yo, estaré esperando la llegada de la conclusión final viviendo. Aún no se si los instantes que me esperan los catalogaré como “felices” o “infelices” sólo lo sabré después, cuando sienta el sabor que dejaron en mi garganta. Mientras tanto, sólo mientras tanto, me regocijaré cuando me acaricien, cuando piense en todas las puestas de sol que he visto mientras veo una puesta de sol, cuando me escriba mi hermano desde tan lejos, cuando sienta a mi padre cerca aún, cuando mis pacientes me digan “gracias”, cuando vaya al baño con un buen libro y tantas otras cosas más. Y lloraré…claro que lloraré…ojalá que llore, cuando a mi hija le duela el alma, cuando pierda lo que no quiero perder, cuando las cosas resulten para el otro lado, cuando no tenga ya nada que decir.
Por eso, que bueno que saquen hartas terapias para la pena. Mientras tanto, solo mientras tanto, estaré viviendo.
Me invitas a estar bajo tu parrón? Me dió curiosidad y tengo preguntas para regalarte. Un abrazo y gracias por lo que escribiste en mi blog.
Sandra, me encanto tu comentario-ensayo, creo que esa es la idea, siento la falta de conversa y esta es una muy buena solucion... respecto al contenido... siempre admiro tu capacidad de coquetear con la ciencia,creer la filosofia pero siempre tenerminar abrazando la poesia. Un beso
Rocio... Bien venida, me encanta conocer gente cuando camino, sobre todo alguien que alimente una buena conversa, y para eso que mejor que traer unas preguntas bajo el brazo... Espero que coloques mas fotos, mas historias en tu blog
Estimado Jhony o Goodcraic, acepto cualquiera de los dos.
Que bueno saber de ti y mejor aun, saber de este nuevo espacio donde poder compartir vivencias, historias, ideas, todo lo que nos pase con nuestro amigo en comun JP.
Ahora respecto a la felicidad y la dificultad de sentirla.. no se, la inconveniencia de ser feliz es que no te das cuenta cuando lo eres...
Me lo voy a preguntar en diez años mas, quiza ahi recuerde que ahora era feliz...
Un abrazo y nos vemos
Amado amigo... otra vez juntos por el mismo camino... que "felicidad" más absoluta y de veraz sensación corporal, emocional y cerebral...
Jejeje, me estaba haciendo la misma pregunta... ¿por eso nos inventamos problemas? Aún más, por eso añoramos tener mucho trabajo para estar aproblemados y no reparar en nuestro ombligo o en el del amigo que hasta se levanta la polera?
Y claro! Dónde se sitúa la esperanza? sobre todo esa esperanza de esperar...
No me parece tan extraño el concepto de "entrenar", mal que mal supongo es lo que hacemos cuando tomamos el voto de humildad y empezamos a bajar desde la cumbre de laperfección y aprendemos de los errores cometidos y también de las omisiones. Y ya que sigo en la playa... Será por eso que cuando estamos al sol nos sentimos mejor por eso de la vitamina de la felicidad que se supone nos brinda el sol?
Sandra, hay países donde se mide la felicidad, ellos hablan de la "Felicidad Interna Bruta" a mi, eso me da esperanzas! MIra acá la tengo: http://clementinesky.blogspot.com/2005/08/felicidad-nacional-bruta.html ó en: http://clementinesky.blogspot.com/2005_08_01_clementinesky_archive.html
Uff Hermanos, que nostalgia¡¡ por un momento leyendo sus escritos acerca de la felicidad me transporte a esos domingos con sobremesas exquisitas de ideas, al limite de que los platos volaran entre nuestras cabezas.
Y tal como aquellas tardes, cada uno me dio un poquito de tan inconfundible sabiduria. Tavi realmente en cierta forma me dejas un tanto tranquila, que maravilla poder echarle la culpa a mi cerebro y su escasa evolución, de tanta decidia ante cosas que debieran ser la anhelada felicidad,esto puede ser una preocupación menos para tratar de ser feliz.(un poco paradojico)
Sandra pero como resistirse a tu magia, siempre tan llena de esperanzas, con las palabras exactas para soñar en que todo no esta perdido.
Un beso los quiero muchisimo
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